Las fugas ocultas son uno de los problemas más caros en viviendas y comunidades. Muchas veces el agua lleva semanas o meses filtrándose antes de que aparezca la típica mancha de humedad.
 

Las primeras señales suelen ser pequeñas. Facturas de agua más altas de lo habitual, olor a humedad, paredes más frías o suelos que empiezan a levantarse ligeramente.

 

En Las Palmas también son habituales las filtraciones en terrazas, azoteas y baños antiguos.

Actualmente existen sistemas de detección sin obra que permiten localizar fugas mediante cámaras térmicas, geófonos o inspección interior de tuberías.

Detectar una fuga a tiempo puede evitar daños estructurales, problemas eléctricos o incluso afectaciones a viviendas vecinas.

Muchas personas retrasan la reparación pensando que “ya lo mirarán más adelante”, pero el problema suele crecer muchísimo con el paso del tiempo.

En viviendas antiguas también es muy frecuente encontrar tuberías deterioradas o conexiones antiguas que terminan fallando.

Cuando aparecen humedades persistentes, lo importante es encontrar el origen real y no simplemente pintar encima de la mancha.