Muchísimas personas piensan que el mal olor viene directamente del baño o la cocina, cuando realmente el problema suele estar en la arqueta o en el sistema de saneamiento.
Con el tiempo se acumulan residuos, grasas y sedimentos que generan gases y malos olores constantes.
También es frecuente encontrar sifones secos, tuberías mal ventiladas o pequeñas fisuras en conducciones antiguas.
En viviendas antiguas de Gran Canaria este problema aparece muchísimo después de reformas antiguas o instalaciones modificadas con el paso de los años.
Una inspección con cámara suele permitir localizar rápidamente el origen del problema.
Además, cuando existe acumulación importante, una limpieza profesional puede solucionar completamente el olor.